Hu (Él). Una alusión a la Esencia sagrada de Dios
Para el sufí, Dios es el Ser Absoluto y,
la creación, con todo lo existente en ella, Sus determinaciones y
manifestaciones. Los sufíes dicen: "La existencia entera existe gracias al
Ser de Dios, todo lo existente es el reflejo de Su Existencia, sin Él, todo se
reduce a nada." Rumi escribe:
Nosotros somos la no-existencia
que aparentamos existir,
Tú eres el Ser verdadero
y nuestra misma existencia.
No sólo
como dice el Qorán: Todo lo que existe perece (28,88), sino que
no hay Ser alguno sino Él en toda la existencia.
Los
sufíes no consideran a la creación separada del Ser de Dios. La interpretación
que dan las autoridades escolásticas sobre el versículo: Dios es la Luz de
los cielos y la tierra (Qo,35,24), es que Dios ilumina a los cielos y la
tierra. Los sufíes, en cambio, lo interpretan como: "Dios es el ser y la
realidad de toda la existencia."
El
conocimiento y la intuición de la realidad básica de que "En toda la
Creación no hay sino un único Ser Absoluto y todo lo existente existe gracias a
Su Ser", ha sido llamada "la filosofía de la Unidad del Ser" (Wahdat-e
Woŷd).
Sin
embargo, nosotros no lo consideramos una filosofía, pues lo filosófico es
producto de la mente y sujeto a cambios; mas, esta intuición es una revelación
al corazón, algo eterno e inmutable. La filosofía pertenece al mundo del
intelecto y las palabras, la visión de la Unidad del Ser, en cambio, al amor,
al desvelamiento y a la contemplación divina. Por eso creemos más adecuado
llamarlo "El Principio de la Unidad de Ser" y no "La filosofía
de la Unidad del Ser".
Para
familiarizarse con la Realidad de la Unidad del Ser no hay mejor ejemplo que
cuando comparamos al Ser Absoluto con un océano, en cuyo caso, las olas del
océano representan a las criaturas, una criaturas cuya realidad interior no es
sino el agua y sus imágenes relativas y temporales, la de las olas. En cada
instante, la imagen externa de la ola se desvanece, sin embargo, su realidad
más íntima, que es el agua, permanece eternamente. Mientras el ser humano es
consciente de la imagen de la ola, no tiene conocimiento alguno del agua,
cuando esta atención desaparece, no hay nada sino el agua. Por eso los grandes
maestros sufíes han aniquilado sus imágenes de la ola en el agua del Ser
Absoluto y palabras como: "Yo soy la Verdad", o, "Gloria a mí
elevado estado" o "No hay bajo mi manto sino Dios", surgieron
desde el interior de sus almas, causando asombro y sorpresa entre la gente.
Shāh Nematollāh Wali
escribe:
La ola, el océano y la espuma
los tres son uno y lo mismo.
No es sino un único Ser
desde lo ínfimo hasta lo más grande.
Podemos,
también, comparar al Ser Absoluto con la luz y, a Sus determinaciones, con la
sombra. Mientras que la sombra sea la sombra, no sabrá nada de la luz. Cuando
la luz se aleja de la sombra, ésta, siguiéndola, se expande más y más. Por eso
quien camina hacia la Verdad por sus propios pies, no sólo no lo
alcanza, sino que éste mismo caminar demuestra que la Verdad se le
aleja. A no ser que la luz misma se acerque a la sombra e, iluminándola, quite
la oscuridad de la sombra. En relación a esto el maestro Maqrebi
escribe:
Nadie recorre con sus propios pies
la senda que lleva hacia el Amado,
sino que camina con Sus pies
quien va hacia Su morada.
Y, finalmente, si imaginamos al Ser
Absoluto como un punto, toda la creación será líneas e imágenes dibujadas por
el movimiento de este punto; aunque, en apariencia, poseen existencia propia,
sin embargo es una existencia relativa y, en realidad, todas las imágenes que
contemplamos no son más que un solo punto. El Sheij Mahmud Shabestari, en su
libro "El jardín de los misterios", escribe:
Todas estas imágenes de un "otro"
frutos son de tu imaginación,
pues, el circulo es
el mismo punto en movimiento.
En
palabras del Qorán: Todo lo que existe perece, salvo la Faz de tu
Señor que es eterno. El Majestuosa, el Honorable (55, 26 y 27).
En resumen, según los sufíes, la creación no
es sino una imaginación y, al mismo tiempo, su realidad es la Verdad
misma; porque el nivel de la imaginación constituye uno de los grados del Ser
que, desde el punto de vista de la "oscuridad", es una ilusión y,
desde el punto de vista de la Realidad, es el mismo Ser.
En palabras del Shāh Nematollāh
Wali:
De un extremo a otro la Creación
y todo lo existente en ella,
reflejo es de un solo rayo de luz
surgido de la Faz del Amado.