En la ciudad de Córdoba, capital histórica de la
antigua Al-Andalus, a pocos metros del río Guadalquivir, el Río Grande, en una
las zonas más bellas e históricas de la ciudad, catalogada como patrimonio de
la humanidad por la UNESCO, está el nuevo jānaqāh
Nematollāhi: un edificio con su atractiva arquitectura andaluza, cuya
fecha de construcción no se conoce con exactitud pero que se remonta
probablemente al siglo XVIII, que ha sido adquirido por la Orden
Nematollāhi y se ha reformado interiormente para su adaptación como jānaqāh,
con su sala de reunión, su librería (en la que podrán adquirir las
publicaciones de la Orden Nematollāhi tanto los residentes como los
turistas que vienen de todas las partes del mundo a visitar la ciudad), su
patio andaluz, etc.
Córdoba alcanza su cenit en el siglo X bajo el
gobierno de tres grandes dirigentes: el primer Califa, Abd-ar-Rahman III («al-Nasir»
912-961), su hijo al-Hakam II (961-976) y el dictador al-Mansur Ibn Abi Amir,
conocido como Almanzor, «el Victorioso» (981-1002). En este siglo Córdoba pasa a ser el
centro cultural de toda Europa, el polo europeo donde se mantiene el progreso
de las ciencias y la civilización. Llegó a alcanzar una población de 250.000
habitantes con unas 1.000 mezquitas y 600 baños públicos, según los cronistas.
Córdoba es, en esa época, cuna de dos grandes
pensadores, el musulmán Averroes o Ibn Rushd y el judío Maimónides o al-Maimun,
que junto al romano Séneca de la escuela estoica, son los tres grandes
filósofos nacidos en esta gran ciudad.
Como toda gran civilización le llegó su declive
hacia el año 1020, su estructura política colapsó y el Califato se desmembró en
los llamados Reinos de Taifas, vulnerables a los ataques cristianos del norte
de la Península. En el año 1236, Córdoba fue invadida por los cristianos del
norte de España que pusieron fin a la convivencia de las tres religiones
monoteístas.
El recuerdo de la época de esplendor lo mantiene
aún la Mezquita, la tercera más grande del mundo, hoy en día reconvertida en
catedral, y la ciudad próxima de Madinat al-Zahra.
En esa época y en este lugar, viajando por la
ribera del río Guadalquivir hacia el sur, en un pueblo llamado Cantillana,
tiene sus raíces uno de los grandes maestros del sufismo y qotb de la
Orden Nematollāhi, el sheij Abu Madiān (nacido en 520/1126),
considerado en Occidente como el más alto representante del ′erfan
amoroso persa o Senda del Jorāsān. Andalucía es también la tierra
natal de otro qotb de la Orden Nematollāhi y maestro de Abu
Madiān, el sheij Abu Sa′ud Andalusi (m. 576/1183).
Finalmente, tras un paréntesis de ochocientos
años, la Orden Nematollāhi abre, en la región que vio nacer a dos de sus
maestros, un nuevo jānaqāh
—un lugar para el corazón, en el corazón de la belleza.
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