Introducción El escritor Antonio Colinas recomienda el "Diwan de poesía sufí", de Javad Nurbakhsh, publicado por la editorial Trotta, por estar entre los libros "que están cerca de lo que yo llamo pensamiento inspirado". Publicado en "El Cultural" de El Mundo (23-29 de mayo de 2001) en el artículo "Raros, exquisitos y recomendables".
Este diwan del doctor
Nurbakhsh, Maestro de la Orden Nematollahí, se inscribe en la mejor
tradición de la poesía mística sufí, una poesía nacida de la experiencia
interior en el «camino de los enamorados», cuya única meta es Dios,
el Amado, es decir, Él, sólo Él. Cantar del alma, poesía que canta
desde lo más hondo una presencia deslumbradora que está más allá de
las palabras, pero que, al mismo tiempo, las despierta para fijar
en ellas el «recuerdo» constante del Amado: la dolorosa nostalgia
de su ausencia y la ebriedad gozosa de su presencia.
Como profundo conocedor
de la tradición sufí, el doctor Nurbakhsh recoge, en estos poemas,
los conceptos esenciales y el rico simbolismo de esa tradición, recreada
desde sus fuentes más puras. Como Maestro de la Orden Nematollahí,
fiel al significado de su nombre, dador de luz, ilumina con
su enseñanza la senda mística, inspirada en un código caballeresco
que implica generosidad, altruismo, sacrificio, compasión, sinceridad
y humildad. Como poeta enamorado, absorto enteramente en Dios, canta,
desde la libertad y desde el rapto, la bienaventuranza del amor, con
el lenguaje paradójico de los místicos, hermosamente contradictorio:
presencia/ausencia, ebriedad/sobriedad, reunión/dispersión, vecindad/lejanía,
gozo/pena...
«Dios es Belleza y ama
la belleza» dice una tradición profética. Podíamos añadir, evocando
a san Juan de la Cruz, que estos poemas, tan intensos, tan bellos,
sólo cantan a la Belleza absoluta, añorándola con «un no sé qué que
quedan, balbuciendo...»
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