Comida para personas necesitadas en Córdoba y Madrid (España)2018-11-22T10:14:30+00:00

COMIDA PARA LAS PERSONAS NECESITADAS EN CÓRDOBA Y MADRID

Comida en Madrid
Madrid
Dónde: c/ Calle Bravo Murillo ,17 – Restaurante Robin Hood (metro Quevedo o Canal)
Cuando: De 09:30 a 10:30, todos los domingos

En colaboración con el padre Ángel y la Asociación Mensajeros de la Paz

Comida en Córdoba
Se reparten en festivos, domingos y algunos sábados, con una furgoneta en distintos puntos de Córdoba.

Si desea realizar alguna donación o ayudar de alguna forma, póngase en contacto con el Centro Sufí Nematollahi:
Contacto por E-mail
Teléfono de Madrid: 91 350 20 86
Teléfono de Córdoba: 957 48 43 91

Nos alegra comunicar que desde el día 13 de septiembre de 2015, ampliamos nuestra ayuda en Madrid, entregando unos 50 paquetes de comida a las personas necesitadas a las que atiende el padre Ángel, fundador de Mensajeros de la Paz.

Ocasionalmente también incluimos ropa, alimentos empaquetados o productos de aseo.

Es nuestro grano de arena para colaborar con la obra social que realiza el padre Ángel en la Iglesia de San Antón.

En la Janaqah de Córdoba (centro de reunión de los sufíes) antes de hacer los paquetes de comida.

En la Janaqah de Córdoba (centro de reunión de los sufíes) antes de hacer los paquetes de comida.

En la Janaqah de Córdoba (centro de reunión de los sufíes) antes de hacer los paquetes de comida.

INTRODUCCIÓN

Desde sus comienzos, el sufismo amoroso persa ha puesto un especial cuidado y énfasis en realizar obra social . En Irán, cuna de este sufismo amoroso, es costumbre realizar en cada centro de reunión una labor social que ayude a la comunidad más cercana en aquello que pueda necesitar.

Al expandirse desde Irán hacia todo el mundo, el anterior maestro, el Dr. Javad Nurbakhsh, emprendió la creación y el mantenimiento en África de diversos hospitales y centros de salud, en los cuales los enfermos pudieran ser atendidos adecuadamente. Todos los centros de la Orden en el mundo colaboran en el mantenimiento de estos hospitales, mediante la ayuda necesaria para la compra de medicinas, dotación de instalaciones, etc.

Ahora, el actual maestro de la Orden, el Dr. Alireza Nurbakhsh, ha planteado que, además del mantenimiento de la obra social en África, cada centro realice una obra social en su propia comunidad y país, buscando aquel proyecto en el que pueda ser más útil a su entorno cercano necesitado.

En Madrid y Córdoba se vio que, dentro de los servicios que eran posibles, existía la importante necesidad de atender con alimentos a personas sin hogar. Aunque hay comedores públicos y servicios sociales que realizan una gran labor, estos comedores reducen su atención los domingos, o incluso llegan a estar cerrados (caso de Córdoba). Por eso, se decidió comenzar repartiendo paquetes de comida: un bocadillo, una fruta o yogur y una botella de agua, a todas aquellas personas necesitadas que vinieran a pedirlo.

Este servicio a la sociedad forma parte del camino sufí. En realidad, el recorrido interior y la conducta exterior (el servicio a los demás) son las dos alas del sufí en su vuelo hacia Dios, un vuelo que no es posible con una sola ala.

Reparto de comida en Córdoba

El proyecto comenzó el 22 de Marzo de 2009, coincidiendo con el año nuevo del calendario persa, por deseo del Maestro de la Orden Nematollahi, el Sr. Alireza Nurbakhsh. Ese día, el centro de Córdoba se dispuso a desarrollar un nuevo servicio en el marco de la obra social de la Orden.

Muchas eran las propuestas, pero finalmente una se afianzó: decidimos salir a la calle y dar comida a todos aquellos que no tienen qué comer, siguiendo así la tradición de los darwish.

El proyecto tomó forma al comprobar que el comedor social de Córdoba cierra los domingos, por lo que pensamos en cubrir ese vacío y salir a repartir una bolsa de comida a los necesitados. Al comienzo, era sólo los domingos y repartíamos alrededor de 100 bolsas, cada una con un bocadillo de jamón o queso con tomate, una pieza de fruta o yogur y una botella de agua. Ahora también salimos los festivos y algunos sábados, en caso de que el comedor esté cerrado, y repartimos una media de 180 bolsas de comida.

Saliendo con la comida preparada para la furgoneta

Saliendo con la comida preparada para la furgoneta

Antes de comenzar el proyecto, nos pusimos en contacto con la Cruz Roja, la obra social de los Padres Trinitarios, Córdoba Acoge y el Ayuntamiento de Córdoba, y queremos dejar constancia de nuestro más profundo agradecimiento por la información dada, sobre todo en lo referente a qué puntos podíamos acudir para encontrar al mayor número de personas.
Este proyecto se engrandece gracias a la generosidad y ayuda incondicional de aquellos que, a través de donaciones y el ofrecimiento de productos a precios muy asequibles, nos han permitido casi duplicar el número de bolsas de comida en tan poco tiempo.

El recibimiento ha sido cálido y lleno de esperanza. Aún recordamos aquella ocasión en la que nos recibieron con un: “Ha llegado la comida de Dios”, con la mirada puesta en el cielo y las manos abiertas. Si parece que es mucho lo que damos, mucho más es lo que recibimos.

La entrega de los paquetes de comida

En otra ocasión, una mujer nos preguntó quién enviaba esa comida, quién era la persona que había procurado que les llegara esa esperanza en forma de alimento. Querían hacerle un regalo y pretendían saber qué era lo que más le gustaba. Se referían a nuestro querido Maestro. Uno de nosotros le dijo que le gustaban las flores, y cuál fue nuestra sorpresa cuando en la siguiente ocasión se presentó con una flor para el Maestro. Para nosotros, aquella flor fue un gran regalo.

La experiencia del reparto de comida enseña sobre el silencio y a no juzgar a nadie. Algunos nos cuentan que llegaron a la calle casi sin darse cuenta. Hemos aprendido que la pobreza es una circunstancia, y no un atributo personal. Damos a quien nos lo pide y no preguntamos nada.

Madrid

En Madrid empezamos el 19 de Abril de 2009 y nuestro propósito era cubrir la reducción de atención de los domingos, ya que algunos comedores públicos cierran esos días. Debemos agradecer a uno de nuestros compañeros, que tiene un bar, el que nos deje su local para preparar y entregar las bolsas de comida allí mismo.

En la zona donde está el bar donde comenzamos, barrio Chamberí, por la plaza de Quevedo, hay dos comedores públicos y dos centros de día para personas sin hogar, donde les dan café y les ofrecen información. Según datos del ayuntamiento, en Madrid hay unas 553 personas sin hogar viviendo en la calle y, de ellas, unas 44 en este barrio. Intentamos llegar a la mayor cantidad de personas posible, dejando carteles en las parroquias de la zona y en los centros de día y comedores públicos.

El primer domingo repartimos 43 bolsas, pero, gracias al boca a boca, a día de hoy hemos llegado a repartir más de 200 bolsas. Muchos de los que reciben la bolsa no quieren elegir el tipo de bocadillo: “¡Encima no voy a elegir, bastante con que me deis lo que queráis!”.

“El domingo, 19 de julio, después de dejar preparados los bocadillos en el bar del compañero me senté, mientras esperaba a otra persona, en el banco que hay frente a la puerta del Vips de la plaza de Quevedo. Al instante un chico joven, pelo rubio oscuro y rizado, con una mochila al hombro, llamó mi atención con una bolsita alargada y marrón clara de la que asomaba un bocadillo de jamón. Mi mente gritó, en sus recuerdos, ¡es la del bar! Mis ojos le vieron oler con deleite el trozo que asomaba del bocadillo para, seguidamente, darle un mordisco y empezar a saborearlo mientras seguía su caminar pausado, por la acera de la plaza. Mis emociones, no sé dónde escondidas, hicieron que de mis ojos brotaran lágrimas y de mi pecho un suspiro para aflojar el nudo que se me había formado. Sumida en mis propias sensaciones y pensamientos perdí de vista el deambular del joven hasta que, pasado un buen rato, mis ojos me trajeron la imagen de otro banco en frente, pero en la otra acera de la calle Bilbao, en el que se hallaba sentado el mismo joven, con aspecto satisfecho fumando un cigarrillo y hablando con otra persona. Cuando le vi encender su segundo cigarrillo y, aunque ya estaba solo, tuve la sensación de que aquel final de su comida le hacía ver el mundo como un lugar más amable y que a ello habían contribuido un bocadillo de jamón, un yogur y una botella de agua.”

Un poema muy bonito que nos ha dedicado una de las personas que acuden a por los paquetes de comida:

El domingo por la mañana
hace frío en la ciudad
dentro de muy poco
un bocadillo nos darán.
Entra gente en el Shansy
y eso que está cerrado,
son los voluntarios de sufí
que los bocadillos van preparando.
Son las 11 de la mañana
y hay tremenda cola
de jamón o queso
te preguntan sin demora.
Nadie los conoce
son gente corriente
los preparan con amor
para todo tipo de gente
negro, blanco, que más da
cristiano, musulmán
lo hacen con todo cariño
y lo más importante “sin más”.

Francisco Sánchez.